Empezamos despidiéndonos del 2013 acordándonos de la gente que ya no está, que está pero ya no forma parte de tu vida o que simplemente nunca estuvo pero parecía que sí.
Descuidamos por completo a las personas que siempre han estado, que están, aunque sea lejos o que parece que no están pero su presencia es mucho más fuerte de lo que podríamos imaginar.
Personalmente quiero despedirme de este año porque no me gustan los impares, nunca se me han dado bien las matemáticas y es mucho más difícil decir 1 3 5 7 9.... que 2 4 6 8 10. Tenía una profesora de clases particulares, qué queréis.
Como todos los años, el 2013 me ha traído y me ha quitado cosas. Me ha llevado a una nueva ciudad, al sitio donde quería estar y me ha puesto a hacer lo que quería hacer. Y gracias. Mil millones de gracias.
Otra parte de la vida, otro sitio donde vivir y otra gente con la que cruzarte por la calle.
Poniéndonos dramáticos (lo cual se me da bastante bien si pensamos que probablemente tengo el récord guinnes de quejas por minuto) el 2013 ha sido un año de mierda. Un año agobiante y en el que muchas veces he querido mandar todo a la mierda y dejar de esforzarme. Pero gracias a esas personas de las que no nos acordamos cuando estamos escribiendo la típica despedida del año, las que siempre están ahí aunque sea a la sombra coges la toalla que querías tirar con más fuerza que nunca y dices, ¡No me jodas Delia, no eres tan blanda! Y vas, y lo consigues.
Por cosas de la vida (o del 2013) tuve que dejar atrás (aunque me toca los tobillos) a una de las personas más maravillosas que he encontrado en la vida. Y si, Javier Garcia estoy hablando de ti. La capital te espera con los brazos más abiertos que nunca y yo piso el felpudo donde pone "Bienvenido" en luces de neón.
No he escrito esto para lamentarme por la gente que parece que sí pero no. Así que solo diré que "Muchas personas pueden entrar en tu vida, pero muy pocas van a entrar y a saber quedarse".
Gracias a los nuevos habitantes de mi vida, a los que llevan conmigo desde el año 0 y a han dejado huecos vacíos.
Felices próximas 24 horas y feliz vida, en general.