La verdad es que solo entro a este lugar cuando tengo algo que decir, pero en realidad hoy no me quedan palabras. Parece que el mundo sabe hablar mejor que yo, aunque a veces se os nota el deje.
Crees que estás en medio del Ártico pero por dentro te quemas, tienes los tobillos rodeados de llamas de tu propia hoguera. Que pena me da que ardáis.
Vivís en un estado de mentira con vuestro propio tiempo increíble, dónde parece que no os vale con vuestros momentos (que por cierto, los lleváis en pedazos).
No soy yo quien os de lecciones de vida, pero dejadme deciros que los cambios de perspectiva van a beneficiaros. Estancarse en una idea nunca lleva a ninguna parte, y de la misma manera sucede con las situaciones.
Para poder avanzar necesitas ponerte a caminar, y esto conlleva ir dejando atrás muchas de las cosas que un día te hicieron falta. Pues bien, llegados a este punto, o las dejas donde empiezan a pesar, o las recolocas para poder seguir llevándolas contigo.
Buscar un hueco nuevo no es fácil, pero mucho más difícil resulta abandonar lo que un día fue necesario.
He sabido recolocarme a mi misma y a mis circunstancias, y no seréis vosotros quien me desestabilice mi mochila de viaje.
PD: No me arrepiento de nada en mi vida
probablemente no lo haga nunca.
Ni que esto fuera una carta.