"Has dejado un vacío precioso."
Esto fue lo que me dijiste después de dormir bajo una masa de árboles varios días, y ahora yo te pido prestada la frase para decírtela. Para confesártela, quitando el alzacuellos.
El vacío es precioso y agridulce a la vez, pero no puedo quejarme, siempre me ha gustado la comida china bañada en esa salsa.
No sé qué es lo que está pasando, no sé cómo estás, no sé que pasará, no sé, no sé, no sé. Por no saber, no me acuerdo si hoy es sábado o martes. Solo que te siento aquí, de alguna manera. De alguna manera que no soy capaz de describirte con veinticinco letras. Claro que tampoco se por qué te estoy escribiendo.
Para que algún día puedas leerlo,
o tal vez simplemente escribo para que me sirva como antiflamatorio, aunque lleve el corazón en el puño.
Estoy intentando hacerlo de la mejor manera posible, como a ti te gusta que la gente escriba.
Confieso que alguna vez tengo que usar el (auto)corrector.
Justo lo que me pasa con la vida.
Te espero en el centro de control, no me importa si vienes con un bol take-away de arroz frito con pollo o arrastrando los pies.
Vale, no voy a usar más frases de canciones, ya hacen eso los que escriben a chicas en los Planetas.
Quedan 3 días para que se acabe el año; ahora es cuando cada vez que refrescas las noticias de Facebook puedes contemplar como cada uno de tus ciberamigos se ha estado estrujando el cerebro durante más de una hora para intentar recordar todas las cosas bonitas y maravillosas que le han pasado estos últimos 365 días. Yo no necesito más de treinta segundos para recopilar lo mejor de los míos, aunque tengo que decir que excluiría los croissants baratos.
Esto es todo.
PD: Pienso quedarme hasta el fin
hasta que digas 'no da para más'.
Mierda, lo he vuelto a hacer.
"Pero de lo que nadie le había advertido es de que cada vez que dividimos, los sentimientos que puede albergar nuestro corazón son más pequeños."
sábado, 27 de diciembre de 2014
lunes, 18 de agosto de 2014
A veces pienso. En tí.
He sido consciente de que la música unía y que el destino siempre nos está esperando.
Llevo dos días en shock emocional, tengo tal cúmulo de emociones preciosas que no sé como exteriorizar...
Qué has hecho con mi vida, cuatro días que parecen una eternidad. Cuatro días en los que he visto más sonrisas que en mucho tiempo. Has venido tú, a arreglar el año de mierda que estoy teniendo, con tus cosquillas y tus caricias por igual. Con tu cara de tristeza y la de probar una gota de tinto de verano. Eres increible, de verdad. Eres increíble y quiero que te quedes.
Ahora la cama se me queda enorme, me sobran los metros que no tengo. Mis pies están congelados y eso me hace sentirte un poquito más cerca.
Miss caffeina se lo lleva preguntando un año y yo, yo ahora no sé qué mierda me habrás dado que me hace tan feliz.
Te estoy echando de menos de la forma más bonita posible.
Gracias por llegar y poner mi vida patas arriba.
Qué has hecho con mi vida, cuatro días que parecen una eternidad. Cuatro días en los que he visto más sonrisas que en mucho tiempo. Has venido tú, a arreglar el año de mierda que estoy teniendo, con tus cosquillas y tus caricias por igual. Con tu cara de tristeza y la de probar una gota de tinto de verano. Eres increible, de verdad. Eres increíble y quiero que te quedes.
Ahora la cama se me queda enorme, me sobran los metros que no tengo. Mis pies están congelados y eso me hace sentirte un poquito más cerca.
Miss caffeina se lo lleva preguntando un año y yo, yo ahora no sé qué mierda me habrás dado que me hace tan feliz.
Te estoy echando de menos de la forma más bonita posible.
Gracias por llegar y poner mi vida patas arriba.
martes, 25 de febrero de 2014
Cada espacio hueco que se va encontrando.
FIN
Es raro empezar a leer por el final, ¿verdad?
Es -como poco- desconcertante empezar una historia sabiendo a la perfección cual es el final, y sin embargo querer seguir leyendo.
En cambio, cuando llega el fundido a negro y visualizas perfectamente el 'THE END' que sabías que aparecería tarde (o más bien temprano), no quieres creerlo.
¿Por qué razón cuando encuentras la maldita estabilidad empieza a destensarse tu cuerda?
Balmes tenía razón; no es nada fácil atreverse a andar por los cables.
Me aterrorizaban las alturas. Hasta que llegaste.
Ahora.
Ahora que te vas.
Ahora que me has dejado sin palabras.
Ahora que bajo de la lanzadera para estrellarme con la realidad sin ni siquiera tiempo para abrir el paracaídas. Todo vuelve a ser igual que antes.
Yo, que había decidido subirme a la montaña rusa sin cinturón de seguridad y prescindiendo de seguro de viaje.
Arriesgar o morir, ¿no?
No sé si por suerte, por desgracia, o porque soy un poco tonta me decanto por creer en que ni Dios ni las casualidades existen y que tampoco van a ayudarte si madrugas, así que prefiero creer que el destino una vez hizo que encontrara con quien compartir silla de madera en cualquier bar de Malasaña, quien podía compararse con los nuevos flourescentes de Gran Vía y quien era mi nueva ciudad.
Es raro empezar a leer por el final, ¿verdad?
Es -como poco- desconcertante empezar una historia sabiendo a la perfección cual es el final, y sin embargo querer seguir leyendo.
En cambio, cuando llega el fundido a negro y visualizas perfectamente el 'THE END' que sabías que aparecería tarde (o más bien temprano), no quieres creerlo.
¿Por qué razón cuando encuentras la maldita estabilidad empieza a destensarse tu cuerda?
Balmes tenía razón; no es nada fácil atreverse a andar por los cables.
Me aterrorizaban las alturas. Hasta que llegaste.
Ahora.
Ahora que te vas.
Ahora que me has dejado sin palabras.
Ahora que bajo de la lanzadera para estrellarme con la realidad sin ni siquiera tiempo para abrir el paracaídas. Todo vuelve a ser igual que antes.
Yo, que había decidido subirme a la montaña rusa sin cinturón de seguridad y prescindiendo de seguro de viaje.
Arriesgar o morir, ¿no?
No sé si por suerte, por desgracia, o porque soy un poco tonta me decanto por creer en que ni Dios ni las casualidades existen y que tampoco van a ayudarte si madrugas, así que prefiero creer que el destino una vez hizo que encontrara con quien compartir silla de madera en cualquier bar de Malasaña, quien podía compararse con los nuevos flourescentes de Gran Vía y quien era mi nueva ciudad.
miércoles, 22 de enero de 2014
Llegamos a la adolescencia y creemos que jugar a la comba a soltar a la rayuela ya no va con nosotros, que ahora preferimos leer SuperPop o renovar todo tu armario porque 'eso ya no me gusta, parezco una de 10 años'.
Y la verdad es que estamos totalmente confundidos.
Crees que controlas a la perfección cómo se hace para que la comba deje de enredarse en tus pies o cómo se mantiene el equilibrio a la pata coja en la casilla tres. Pero no.
Tengo la sensación de que se me ha enredado más que nunca en los tobillos y no me acuerdo cómo se hace para saltar a la doble cuerda. Ni siquiera sé mantenerme con dos pies. Y yo que pensaba que esas cosas sólo pasaban cuando aún no usas sujetador...
Tienes que controlar los puños y saltar a la vez. Complicado.
Solo dependes de ti y no puedes decir que has fallado por qué estabais dando cuerda demasiado rápido. Si te caes te levantas. Si te enredas, allá te las apañes.
Los dobles nudos tan difíciles de deshacer son ahora mis mejores compañeros. No sé si seré capaz de deshacerlos y empuñar bien los mangos, pero una cosa tengo clara. La solución no está en la SuperPop y probablemente estas nuevas prendas sean la XL de rebajas que no me queda bien.
Buscaré en el fondo del armario.
Y la verdad es que estamos totalmente confundidos.
Crees que controlas a la perfección cómo se hace para que la comba deje de enredarse en tus pies o cómo se mantiene el equilibrio a la pata coja en la casilla tres. Pero no.
Tengo la sensación de que se me ha enredado más que nunca en los tobillos y no me acuerdo cómo se hace para saltar a la doble cuerda. Ni siquiera sé mantenerme con dos pies. Y yo que pensaba que esas cosas sólo pasaban cuando aún no usas sujetador...
Tienes que controlar los puños y saltar a la vez. Complicado.
Solo dependes de ti y no puedes decir que has fallado por qué estabais dando cuerda demasiado rápido. Si te caes te levantas. Si te enredas, allá te las apañes.
Los dobles nudos tan difíciles de deshacer son ahora mis mejores compañeros. No sé si seré capaz de deshacerlos y empuñar bien los mangos, pero una cosa tengo clara. La solución no está en la SuperPop y probablemente estas nuevas prendas sean la XL de rebajas que no me queda bien.
Buscaré en el fondo del armario.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)