FIN
Es raro empezar a leer por el final, ¿verdad?
Es -como poco- desconcertante empezar una historia sabiendo a la perfección cual es el final, y sin embargo querer seguir leyendo.
En cambio, cuando llega el fundido a negro y visualizas perfectamente el 'THE END' que sabías que aparecería tarde (o más bien temprano), no quieres creerlo.
¿Por qué razón cuando encuentras la maldita estabilidad empieza a destensarse tu cuerda?
Balmes tenía razón; no es nada fácil atreverse a andar por los cables.
Me aterrorizaban las alturas. Hasta que llegaste.
Ahora.
Ahora que te vas.
Ahora que me has dejado sin palabras.
Ahora que bajo de la lanzadera para estrellarme con la realidad sin ni siquiera tiempo para abrir el paracaídas. Todo vuelve a ser igual que antes.
Yo, que había decidido subirme a la montaña rusa sin cinturón de seguridad y prescindiendo de seguro de viaje.
Arriesgar o morir, ¿no?
No sé si por suerte, por desgracia, o porque soy un poco tonta me decanto por creer en que ni Dios ni las casualidades existen y que tampoco van a ayudarte si madrugas, así que prefiero creer que el destino una vez hizo que encontrara con quien compartir silla de madera en cualquier bar de Malasaña, quien podía compararse con los nuevos flourescentes de Gran Vía y quien era mi nueva ciudad.
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