"Pero de lo que nadie le había advertido es de que cada vez que dividimos, los sentimientos que puede albergar nuestro corazón son más pequeños."

miércoles, 22 de agosto de 2012

Mejor que la droga, mejor que la nocilla y los batidos de plátano, mejor que la libertad, mejor que la vida.

Puede que a lo largo de esta vida tan increíblemente puta, egoísta, injusta y antojadiza te pasen muchas cosas horribles, de esas que jamás pensaste que podían pasar, de esas cosas que siempre esquivaste con un "eso a mi no me pasará nunca." 
Esta claro que nada dura para "siempre", y creo que, como sabemos que eso es una realidad que no podemos modificar, justo por eso, a todo el mundo nos encanta utilizar esa palabra. Quizás porque así evitamos pensar que esto se acaba, que aunque sea puta egoísta y mil cosas más, también es algo increíble, por supuesto irrepetible y ¡joder! al fin y al cabo no está tan mal. Tenemos playa, montaña, sitios bonitos, sitios feos, tenemos publicidad, tele-basura. Tenemos a Carmen de Mairena y a Angelina Jolie. Al fin y al cabo la vida está bastante equilibrada.
A decir verdad a mi también me encanta emplear en mi día a día el "siempre." Puede que necesite darle uso porque me aterroriza morir, por que deseo la vida eterna, o porque simplemente el resto del mundo le usa y yo no quiero ser menos. 
Pero... ¿qué significa "siempre? ¿Siempre qué? ¿Siempre cuándo? ¿Siempre dónde? ¿Siempre por qué? Para mi, siempre no es eso, "siempre". Siempre es un sí que no acaba nunca. 
Siempre es un sí a las despedidas los viernes, un sí a los reencuentros los domingos, si a tu sonrisa y otro si, si y si a reírme contigo, si a las comedias románticas. Si, a ti, si, siempre o como tu lo quieras llamar. UN GRAN SI A TI. Casi tan grande como tú. Casi tan grande como lo que te rodea. Casi tan grande como la vida. ¡A la mierda! Te quiero.
Joder, yo no quería ponerme sentimental.


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